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Para que Coaching educativo en vacaciones

Llega el mes de julio y las sesiones de Coaching se multiplican. ¿Por qué? ¿Qué nos  pasa a los padres? sigue leyendo sobre como aplicar Coaching educativo en vacaciones..

Padres aterrados por los las notas o por los comportamientos de sus hijos, aterrizan en mis sesiones con alguna consigna tipo “espero que seas la Virgen de Lourdes” porque Houston, Houston, SOS, mi hijo tiene un problema. Es través del “síntoma” del hijo como los padres interpretan que hay algo que no funciona correctamente en su hijo adolescente, por ejemplo, sin darse cuenta que son sus propias proyecciones, de que hay algo que no va bien dentro de ellos.

Y sinceramente, me encanta trabajar con niños y con adolescentes.  Si la experiencia de vida no hay sido muy dolorosa,  tienen una mirada clara, sin tapujos. Y sobre todo lo que más agradecen es que les escucho, algo que suele ser un denominador común que a menudo falta en las familias.

Coaching educativo, es la herramienta que uso para acercarme al mundo del niño/adolescente. Realmente busco zambullirme en su mundo, y estar en la sesión con la edad que el niño trae, con el objetivo de encontrar el para qué hace lo que hace. A través de dibujos, metáforas, juegos, reflexiones, adaptadas a las edades de mis clientes, exploro un mundo que a menudo es juzgado y valorado por la mirada de adultos que olvidan que aún son niños y adultos en un proceso de maduración, y que por lo tanto no van a pensar ni hacer como lo haría un adulto. Y simplemente “se buscan la vida” para conseguir aquello que más necesitan y es “ser vistos”, sentirse amados y queridos. Porque aunque sea a través de broncas, gritos y quejas, tienen la atención de sus padres.

Y ahí llega la segunda parte. Después del trabajo con el niño u adolescentes, llega un espacio para acompañar a los padres  y ¿para qué?, básicamente  para que los cambios producidos en el niño se sostengan en el tiempo. De modo, que hay que empezar a trabajar creencias que por mucho tiempo las hemos aceptado, y solamente desde un momento de crisis, se permiten parar y reflexionar.

Y ese es el espacio que busca Coaching educativo: para, respirar y elegir en libertad, y comenzar a tomar conciencia de los cimientos sólidos que tiene su paternidad o maternidad. ¿Sobre qué creencias quieres acompañar a tu hijo?

A continuación te presto algunas de las más frecuentes, con las que me encuentro en mis sesiones, y mi trabajo consiste en identificar a la creencia, y que el cliente vea como es su mundo viviendo con ella, para que pueda valorar el impacto y tomar la decisión de transformarla. Algunas de las más comunes

  • Yo soy lo que hago: soy mis resultados, soy el puesto de trabajo que tengo, soy el coche que llevo, por lo tanto mi hijo es las notas que saca.
  • La rabia es una emoción mala, que rompe las familias.
  • La tristeza es de débiles, esta es un clásico.
  • Es tan doloroso lo que siento, que por falta de recursos para sostenerme (en mi tristeza, o en el miedo, o en la rabia), trato de razonar el por qué ocurrió, y así mitigo mi sentir.
  • Hay que ser fuerte en la vida, sobre todo en los momentos de dolor.
  • Los niños son buenos o malos.
  • Los niños tienen que obedecer.

Si te reconoces en algunas de estas creencias,  trata de encontrar el beneficio de vivir en ella. ¿Qué de bueno tiene honrar esa creencia?, ¿Para qué, es esa creencia una de las que lidera tu vida? Mira a ver el juego al que juegas y el impacto que tiene en ti y en tu familia,  honrar a esa creencia.

Y como última reflexión, trata de encontrar nuevas opciones para satisfacer la necesidad que suple esa creencia, encontrando nuevas creencias, nuevas formas de estar en familia, nuevas maneras de crear vínculos.

Esto es él para que del coaching educativo en vacaciones

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