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Hace casi un mes que ha llegado la Primavera, y a todos nos ha pillado por sorpresa. Dejamos un invierno donde las temperaturas eran primaverales y el 21 de Marzo fué Lunes Santo. Unos, con sus corazones y sus miradas puestas en las procesiones, otros en la playa, esquiando o disfrutando de las vacaciones. De esta manera se coló la primavera  en nuestras vidas este año.

Y llevo desde entonces queriendo escribir este post y os lo confieso, estaba fundida. El cambio de hora, los días más largos….me ha costado adaptarme  a nuestra querida primavera. Dicen que se llama Astenia Primaveral: pocas fuerzas, agotamiento, debilidad…. En mi caso eran mas físico que de ánimo, la verdad. Y os diré que he disfrutado de ella. Si, lo he hecho. Para alguien vital como yo,  con la capacidad de hacer y producir mucho , es un regalo un estado como este. Las mismas 24 horas me acompañaban en mi hacer diario, con mis rutinas de todos los días, y todo de forma lenta, lenta. Increíble !. Y saber que este es el Estado Natural del SER. Hacer con consciencia, a cada paso lo que toca. La vida es una maravilla , otro aprendizaje para mi cesta.

Despedimos al invierno, los animales despiertan de su letargo, es el momento para el apareamiento, y la caza descansa para que la naturaleza siga su curso. Las plantas se llenan de flores, y aunque hay días de lluvia, el sol nos regala sus vitaminas aportándonos salud.

Y muchos viven este éxtasis natural con fuerza, energía, vitalidad. Con ganas de ser mejores todos los días, los mantiene ocupados, activos y vitales. Ya lo decía Maturana:” La vida es el espacio en el que ser humano se inventa así mismo”.

Hemos cambiado nuestra forma de vestir, de alimentarnos (probar la ensalada de Quinoa  hasta los no vegetarianos disfrutamos de este alimento rico en proteinas). Nuestras rutinas se van modificando; ya cada vez se ven las terrazas abarrotadas hasta tarde. Los días son mas largos y disfrutamos de mas horas de ocio, aunque sea correr detrás de un niño de 2 años en un parque.

Acompasemos paso a paso, nuestro cuerpo, nuestro hacer, sin forzar.

La naturaleza renace y nos regala su mejor expresión: las flores, los millones de olores y colores. Y también nosotros renacemos. No significa estar magníficos, maravillosos, con alegría…Renacer significa encontrar tu propio movimiento, tus formas, tu baile con la vida. Permitirte tus pasos, uno de tras de otro: vaguear, pensar, soñar, llorar, gritar, el silencio, observar, no hacer….Permítete ser quien quieras.

Para mi Renacer, es inventarme a mi misma, con calma, con paciencia, con amor, con aceptación. Probar, paso a paso, lo nuevo que me trae la primavera. Que estos cambios repentinos, saquen de mi, lo mejor.

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