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A menudo, recibo a familias preocupadas por el futuro de sus hijos: Si ¿estudiar Bachillerato o no?, en el caso de hacerlo, ¿cuál le viene mejor a su hijo?, ¿qué van a estudiar?, ¿Cómo se ganaran la vida el día de mañana? Conozcamos El talento de los adolescentes.

Y con la mejor de sus intenciones insisten otra y otra vez a sus hijos: estudia, saca buenas notas, si suspendes no llegaras a nada; Otros,  que se orienten en Economía que tiene más salidas, o a Humanidades que puedes trabajar en el despacho de tu padre.

Mi propuesta es pasar de qué quiero ser de mayor, a qué persona quiero ser, os explico:

Si concebimos a la persona como un iceberg (Virginia Satir), la parte de la arriba es lo que vemos de la persona: el puesto que ocupa, la nota que saca, el coche que lleva o donde vive por ejemplo. Si nos ponemos la escafandra de buzo, y profundizamos en el iceberg, además encontraremos la posibilidad de conocer lo que nos sostiene realmente como Seres Humanos: nuestros valores, nuestras emociones, nuestras creencias, y nuestras capacidades y fortalezas, que con 10.000 horas de entrenamiento se convierten en talento, algunas de ellas, extraídas del Tex de Gallup (Basándose en estudios, el Instituto Gallup ha extraído una lista de 34 talentos que podemos tener las personas en mayor o menor medida):

·         Organizador/coordinador: Tiene un don para traer armonía a las personas que están trabajando juntas. Posee capacidad para ejecutar con éxito varias tareas a la vez

·         Liderazgo: Quieren estar » al cargo». A menudo son de esas personas de las que otros esperan que lleven la voz cantante. Ordenan y dan directrices precisas tomando el timón de la situación

·         Armonía: Se llevan bien con otras personas. Disfrutan al hablar con sus colegas. Son conciliadores y prácticos/as en sus conversaciones. No les gustan los conflictos. Generan armonía y consenso a su alrededor

 

Estas fueron algunas de mis fortalezas en mi adolescencia.  Hoy día, igual que hace 25 años, como capacidad y fortaleza,  no se evalúa en el aula. Yo fui una alumna mediocre en notas. Y también mi padre me dijo: “Belén estudia económicas que tiene más salida que Psicología” Y me permitió que tomara mi propia decisión. Y durante más de 10 años estas capacidades, entrenadas y convertidas en competencias me han acompañado. Primero en el ámbito de la empresa dónde me manejé de forma excelente.  Y cuando decidí reinventarme, mi maleta de talentos me sigue acompañando. No empecé de 0.

Padres y madres del siglo XXI, abramos los ojos. Creemos contextos de descubrimiento, donde a través de preguntas sin juicio, con asombro, con curiosidad, con una mirada apreciativa, acompañemos a nuestros hijos a conocer la parta de debajo de su iceberg (que está repleto de información rica y valiosa). Identificar esa parte, aceptarla y amarla, es fundamental porque es esa maleta  lo que nos hace a cada uno , únicos y especiales.

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