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El 22 de Diciembre, a las 4:48 ha llegado oficialmente el invierno.

Cuando el invierno despierta, lo hace acogido por escaparates llenos de luces; villancicos en las calles, en las casas, en los coches y en grandes centros comerciales con extraordinarias iluminaciones. Y el invierno siempre llega con frio. Desde hace semanas, estamos casi todos con la mesa camilla puesta, los abrigos, bufandas, y es que, exageramos la vestimenta. Es la escusa para cambiar de ropa. Ya estamos cansadas del vesturaio de entretiempo, que tenemos la gran suerte de llevar los que vivimos en Málaga.

Este post es continuación, del que publique en Octubre, Otoño. El cuerpo necesita adaptarse a las condiciones atmosféricas, es por eso, que esta época es demasiado común los resfriados, catarros, bronquitis, etc. El cuerpo que vive abrigado por unas temperaturas cálidas (no hemos tenido Otoño, sino “Veroño”) , de pronto , una mañana se despierta unos grados más abajo, y lo nota. De nuevo, la madre naturaleza nos manda mensajes para que vivamos con consciencia.

Y es que el invierno es una época para parar, descansar. Los animales hibernan. Se que la sociedad no manda estos mensajes. Es momento para las comidas de empresa, reuniones familiares, salidas con los amigos, visitas a los belenes, y grandes “tripoteras”. Y no se trata, de volvernos ermitaños, ni unos raros!, a todos nos gusta sentirnos aceptados socialmente. Es posible escuchar al cuerpo, qué dice después de un día de excesos?, necesita parar?, algo suave?, relajarse?; Necesita intimar con el sistema inmunológico y coger reservas.

Y el alma?, ese gran amigo intimo que tenemos dentro de nuestro corazón, nuestra mejor versión, nuestra intuición, nuestra esencia, el que mejor nos conoce, necesita que le oigas, que le abraces, que le dediques unas palabras, y eso , solo es posible en silencio.

Ahora que los días son tan cortos, y “tan fríos”, invita a estar en casa. Frente a una chimenea, en una mesa de camilla, bajo una mantita en un sofá, leyendo bajo una luz cálida. Esos momentos de recogimiento nos dan la posibilidad de reencontrarnos con nuestros valores (honestidad, libertad, sencillez, ternura) , y cualidades (simpatía, extroversión, responsabilidad). Nuestros valores y cualidades, nos acompañan siempre, en los temporales de invierno, en el llanto de una traición, en la decepción de una amistad o frente a la mirada de un niño que reclama su regalo. Y es que necesitamos darnos tiempo para conocernos, para querernos, para aceptarnos, para valorarnos y eso no está en la majestuosa Calle Larios (tan preciosa que está este año), ni en los idílicos viajes que se hacen en Navidad, ni en los grandes regalos que nos hacen nuestros familiares. NO. Porque conocernos nos da solidez, templanza, madurez, valentía, fortaleza, ante las nieves del invierno.

Nuestras mejores posibilidades, nuestras mejor versión, nuestro mejor hacer, nuestras palabras más potentes, se encuentran en nuestro interior. Están ahí, escondidas, tapadas, calladas, y quieren salir por la puerta grande, el corazón.

Y este trabajo de intimar, interiorizar, sentir, cerrar los ojos…..es difícil hacerlo, tenemos miedo.

El agua es el símbolo del invierno , y está relacionado con las emociones, y la emoción del invierno es el miedo (Miedo a que te rechacen, miedo a que te despidan, miedo a no estar a la altura, miedo a ver quién soy realmente, miedo a no sentirse querido). Y el miedo afecta a riñones y vejiga. Éstos, determinan los equilibrios del agua, los minerales y la base ácida del cuerpo, al filtrar la sangre, fabrican la orina y eliminan las sustancias innecesarias. Los riñones controlan la fuerza de la vida; la vitalidad y longevidad está almacenada en los riñones, siendo visible externamente por la chispa o brillo de nuestros ojos.

Confía, confía en tus enormes posibilidades, aprovecha esta época, que de nuevo , la naturaleza te está enviando mensajes. Adapta tu dieta . Come cosas calientes, que aporten la energía que necesita tu cuerpo. Es un momento donde el cuerpo guarda y almacena, para la llegada de la expresiva primavera. Así que es el momento de comer frutos secos, legumbres, pescados frescos…

Utiliza sabiamente todos recursos para construir la vida que quieres. Aprende de lo que la vida te trae cada día, acéptalo, conócete, saca lo mejor de ti para deshacerte de lo superfluo y quedarte con lo que te hace ser tu mejor versión.

 

 

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